Tener un hijo, plantar un árbol y escribir un blog

Me llamo Marina y aquí es donde empieza mi aventura de escribir un blog. Sí, un blog… esa cosa que todo el mundo ahora quiere tener. Y es que si antes se decía que hay que hacer tres cosas en la vida: tener un hijo, plantar un árbol y escribir un libro, creo que ahora la última la podríamos cambiar mejor por escribir un blog. ¿Por qué? El primer día en AulaCM, en la que estoy aprendiendo cómo va todo este mundillo de los blogs, las redes sociales etc. hemos estado hablando de las diferencias entre ésto último y los medios tradicionales (como un libro por ejemplo). La verdad que escribir un blog es parecido a escribir un libro en muchos aspectos: los posts son capítulos, nosotros somos los narradores y puede haber de todo en nuestras historias: desde personajes y lugares hasta críticas y pasiones. Ojo, que no quiero comparar un libro con un blog… obviamente son cosas diferentes y los libros (que me encantan) tienen un encanto y una forma únicos. Simplemente quiero mostrar así algunas de las características molonas de los blogs que vimos en Aula CM. Y es que ¿qué tienen de genial que todo el mundo quiere uno?

En primer lugar, ¡no soy escritora y lo puedo escribir! Sí, no he estudiado letras, ni filología ni me presenté nunca a un concurso de relatos pero puedo hacerlo. Internet y WordPress me dan la oportunidad de escribir gratis lo que se me antoje y lo que me guste. ¿Os imaginais el lío de escribir un libro? Si voy a una editorial y le digo esto creo que además de decirme que eso de escribir requiere una inversión de dinero, me diría que me fuera a paseo.

En segundo lugar, si quisiera que me leyeran en las antípodas de mi país creo que primero mi libro se tendría que convertir en un Best Seller ¡qué pereza! ya puede ser bueno… ¡ah, pero que no soy escritora! ¡y tendrá que ser largo… y con un comienzo, un nudo y desenlace…! Pues con un blog, querido australiano, aunque seas el único visitante lo puedes leer ya, ¡desde allí! y lo mejor, que no te tiene que gustar el libro entero, con que te guste un capítulo ya nos llevaríamos una alegría ambos.

Tercero: Ya dije antes que un libro tiene que tener un comienzo, un nudo y un desenlace… ¡que chungo! A lo mejor acierto con el nudo y meto la pata con el desenlace ¿A cuántos de vosotros no os ha decepcionado el final de una serie y habéis deseado retroceder en el tiempo y decirle unas cuantas palabrejas al director que le hicieran cambiar el guión? Pues con un blog ¡puedes! porque hay feedback. Los lectores dejan sus comentarios, vas viendo los resultados de lo que escribes y violá, puedes ir cambiando, mejorando… y lo mejor de todo que la historia la vas narrando a medida que los demás la leen. Ahora estoy comenzando el blog así pero vete tu a saber… a lo mejor pongo un post de cocina que a la gente le encanta y dedico mi blog a las andanzas de los cocinillas, o el mes que viene descubro que la madera es mi pasión y me pongo a hablar de carpintería pero ¡no pasa nada! Además para que vamos a engañarnos, creo que los blogs molan porque la gente puede participar, ya sea para decirte lo bonico que es o para quejarse ¡con lo que nos gusta eso!.

En cuarto lugar, ¡puedes meter la pata! Sí, sí… si escrivo que me gustan las zanaorias en un libro y mi magnífico editor estaba medio dormido cuando estaba revisando la ortografía no hay marcha atrás… las erratas están ahí y mi reputación también. ¡En un blog lo podría cambiar en cualquier momento! Por no hablar de que lo puedo actualizar y es que ¿cuántas veces no hemos querido que un libro tuviera más páginas o que nos contaran más sobre un personaje? ¡Nunca te vas a quedar desfasado porque siempre puedes actualizar y completar información! y eso a la gente le mola =)

Quinto: La gente puede leer tu blog gratis, no tiene que comprarlo o esperar a la edición de bolsillo para ahorrar unos euros. Puede leerlo cuando quiera, lo que quiera, cómo quiera y dónde quiera y lo mejor: si le gusta ¡lo puede compartir! y no con uno, sino con muuuuuucha gente.

Y por último hay que decir que es fácil. Internet, teclado y mucho ánimo son suficientes.

Y por todo esto aquí me hallo intentando escribir un blog, algo que espero sea tan productivo como lo de plantar un árbol (pero un poquito más deprisa si puede ser).

¡Gracias por leer!